Pequeña Guía del Emprendedor
 
 
 
 1. ¿Qué es autoemplearse?
 
Autoemplearse es una posibilidad de incorporarse al mercado de trabajo pero, para que se haga realidad la idea del autoempleo es indispensable una gran dosis de ilusión, de sacrificio, y sobre todo al comienzo del proyecto, una dedicación que no conozca límites.
   
Dependiendo de las características de la iniciativa que nos propongamos desarrollar, el camino a recorrer podrá ser más o menos largo y, muchas veces, tortuoso; por todo ello, antes de tomar la firme decisión de dar los primeros pasos, deberemos tener muy claros muchos aspectos de nuestra idea, por muy excelente que en principio nos resulte. No debemos conformarnos con imaginarnos que nuestra idea es tan buena que tan pronto como la pongamos en práctica, triunfaremos; o por lo menos, que emprenderemos el camino del éxito empresarial, aunque sea, en principio, en pequeña escala; deberemos estudiar nuestra idea a fondo, analizándola en todos sus aspectos, y lo mejor para ello es lo que se le ha dado en llamar "Proyecto de Empresa", en dónde deberemos hacer el necesario análisis sobre nuestro producto o servicio; las instalaciones que vamos a necesitar; el personal con el que deberemos contar; cómo comercializaremos nuestro producto o servicio; un presupuesto de los gastos e ingresos que abarca, como mínimo, el primer año de actividad; con qué fuentes de financiación vamos a contar, etc., etc., etc.
 
Acceder pues, al Autoempleo, es en principio fácil y no lo es tanto, depende de muchos factores y circunstancias: uno de ellos es el grado de conocimiento que tengamos de nosotros mismos. ¿Qué queremos decir con esta frase?... pues que antes de proceder a pensar en autoemplearnos, es muy oportuno que pensemos en nosotros mismos; que reflexionemos sobre si estamos personalmente dispuestos a afrontar el nuevo reto y es que, obviamente, no todos poseemos las cualidades personales y los conocimientos profesionales suficientes para crear, y lo que es aún más importante, desarrollar y mantener, una empresa. Es imprescindible que estemos seguros de que la nueva forma de vida que nos vamos a trazar, se ajusta a nuestros firmes deseos de trabajar, y de sacrificarnos todo lo que sea necesario en pro de nuestro objetivo: tener trabajo.
 
2. Hacia el Autoempleo.
 
2.1. La experiencia.
 
En una encuesta realizada hace algunos años entre más de 2.000 jóvenes del cinturón industrial de Barcelona, uno de cada cinco tenía como ideal fundar una empresa por ellos mismos, "para ser alguien y no estar bajo nadie". Sin embargo, pocos lo habían intentado, y de los que se atrevieron, la mayoría había fracasado por falta de medios económicos y asesoramiento.
 
El autoempleo es una forma de ocupación que hace veinte años se creía minoritaria, y más para los jóvenes.
 
Actualmente, casi uno de cada cinco jóvenes universitarios se ha creado su propio puesto de trabajo, y en el futuro esta proporción crecerá.
 
En general, en la economía europea y norteamericana aumenta la proporción de los que se montan su propio negocio, especialmente en el sector Servicios, un sector más asequible para los jóvenes por su movilidad, porque es más idóneo para ensayar nuevas ideas y, por lo general, no requiere demasiada inversión para fundar un negocio, bien sea de: animación del ocio, reparto, enseñanza, publicidad, diseño, agencia de viajes, asesoramiento, ayuda a domicilio, pintura, etc.
 
2.2. Apoyo institucional.
 
Desde las Administraciones se viene apoyando y fomentando el autoempleo juvenil de forma indiscriminada, animando a muchos jóvenes a embarcarse en aventuras empresa-riales, sin reparar en una carencia formativa suficiente o en proyectos de dudosa viabilidad. Se ha enterrado pues, y se continúa enterrando, mucho dinero público en esta fórmula de autoempleo juvenil, últimamente bajo la fórmula cooperativa o de sociedad anónima laboral para tratar de darle una mayor consistencia pero que, sin embargo, no está impidiendo el desmorona-miento de muchos proyectos. Ante esta situación, algunas Administraciones como el Gobierno Vasco ha puesto en práctica un método que, según parece, está resultando eficaz: los jóvenes que quieren crear una empresa, nombran entre ellos a un "promotor de empleo", representante del grupo, quien se forma durante un año con medios públicos del propio Gobierno Vasco (unas 100.000 pesetas/mes). Al mismo tiempo, se conceden subvenciones para la realización de estudios de mercado y contactos con proveedores, y se asigna un tutor-asesor que lleva un seguimiento del proyecto en cuestión.
                
3. La figura del emprendedor.
 
Un empresario ha nacido siempre de una persona emprendedora, con espíritu inquieto, cuyas características principales pudiéramos decir que son:
 
1. Capacidad crítica y de análisis.
2. Decisión.
3. Dotes de mando.
4. Espíritu de riesgo.
5. Capacidad de coordinación y de dirección.
6. Inquietud permanente por la innovación.
 
Si profundizamos en la figura del emprendedor (empresario) nos encontraremos con que éste reúne, o se le exige que reúna para que pueda ejercer bien su función, una serie casi interminable de requisitos personales. Veamos:
 
1. Ejecutor impecable de su trabajo.
2. Realizador de tareas-reto.
3. Soñador, capaz de convertir sus sueños en realidad.
4. Amante del riesgo moderado.
5. Detector de oportunidades, sabiendo aprovecharse eficaz y rápidamente de ellas venciendo cualquier obstáculo que se interponga en su camino.
6. Realista, previsor y planificador.
7. Audaz ante situaciones desconocidas.
8. Prudente ante lo conocido.
9. Emprendedor y optimista ante lo desconocido.
10. Trabajador incansable para convertir sus proyectos en realidad.
11. Enérgico, persistente, realista y activo.
12. Creativo e innovador.
13. Buscador de ayudantes-expertos y no de ayudantes-amigos.
14. Coordinador y animador de todos los recursos que posea su negocio.
15. Capaz de abordar nuevos proyectos, reuniendo los medios económicos necesarios.
 
4. Factores-clave
 
Por otro lado, hay unos factores-clave a tener en cuenta para que el emprendedor (empresario) alcance éxito en su misión, a saber:
 
1. IDEA DE NEGOCIO: o sea, una buena idea perfectamente definida.
2. MERCADO: conocimiento de éste y saber cual es el cliente-objetivo.
3. COMERCIALIZACION: tener confeccionado un Plan de Marketing de su negocio.
4. CONOCIMIENTOS: poseer amplios conocimientos sobre su producto o servicio, sabiendo cómo se fabrica aquél o cómo se presta éste.
5. RECURSOS: prever los recursos necesarios tanto materiales como humanos.
6. FINANCIACION: plantearse las diversas alternativas de financiación que posea.
7. TIPO DE NEGOCIO: elegir la forma jurídica más adecuada.
8. PROYECTO: elaborar un Proyecto de Negocio en dónde recoja con precisión y debidamente desarrollados todos los factores-clave citados.
         
5. Autoempleo: ventajas e inconvenientes.
 
Entre las ventajas e inconvenientes que representa el crearse uno su propio negocio (autoempleo) podemos resaltar las siguientes:
 
1.- La mayor ventaja es que uno es su propio jefe disfrutando de una libertad de acción que ningún empleado poseerá jamás.
2. Se asegura el futuro bien guardando un fondo substancial para el retiro, o bien vendiendo el negocio en el momento más beneficioso para el propietario. Además de crear puestos de trabajo para otras personas.
3. A veces se comparten los beneficios del negocio con el resto de los accionistas (en caso de Sociedad Mercantil).
4. Se gana prestigio cara a los demás.
5. Desventaja: ¿hasta qué punto uno es su propio jefe, cuando tiene que satisfacer todos los "caprichos" de sus clientes, o debe atender las exigencias del Estado en cuanto a impuestos, seguridad social, etc.?...
6. Desventaja: habrá que dedicar al negocio todo el tiempo del mundo para que funcione. Por lo general, un empresario sabe cuándo comienza su jornada laboral, pero jamás conocerá de antemano a qué hora terminará. Ha de sacrificar gran parte de sus horas de ocio y de sueño. Su vida social y familiar será la más perjudicada.
 
6. Capacidad personal.
 
Antes de decidirse a iniciar la nueva actividad, el futuro emprendedor deberá analizar una serie de factores clave que le darán las guías para poder detectar si su idea original puede o no tener viabilidad. Con el desarrollo de cuestionarios previos se trata de ver si la persona que va a enfrentarse con la difícil tarea de comenzar un negocio está en condiciones de afrontarlo ya o si, por el contrario, debe esperar a madurar su idea o a buscar la colaboración, los medios o el momento preciso para el lanzamiento.
 
A la hora de confeccionar este tipo de cuestionarios por parte del emprendedor, deben cuestionarse todas las áreas que a través de la idea van a configurar el futuro negocio que pensamos crear. El cuestionario deberá dar cabida a preguntas relacionadas con la propia figura del emprendedor, tratando de analizar sus condiciones humanas y profesionales para lanzarse a la aventura de la creación de la empresa. Su situación personal, su formación, la manera de enfrentarse a los problemas y su capacidad para la toma de decisiones; las cualidades necesarias para seleccionar, coordinar y dirigir equipos humanos; su capacidad para asumir riesgos; sus aficiones y sus propios defectos; en definitiva, todo lo que afecte a la persona y a su capacidad para emprender negocios deberá ser objeto de examen y de evaluación.
 
7. Orígenes de un nuevo negocio.
 
En sus orígenes todo negocio nace con una nueva idea de su promotor; la experiencia de su promotor en otras empresa; el deseo de independencia de su promotor, etc.
 
Es pues, el promotor del negocio el que ha captado una oportunidad existente y teniendo una idea clara, información suficiente, conocimientos necesarios, capital inicial adecuado y un gran espíritu emprendedor, se lanza a la tarea nada fácil de poner en marcha un nuevo negocio.
 
8. Proceso de desarrollo de la idea.
 
Para la puesta en práctica de una idea que sea la base de un nuevo negocio, es conveniente emprender previamente un proceso de desarrollo que contiene las siguientes etapas:
 
1.- Elección de la idea.- El desarrollo de una nueva actividad empieza con una idea; en nuestro caso, puede comenzar con la elección de una de las ideas que expondremos.
2.- Evaluación.- Hay que discernir y valorar la idea elegida con el fin de determinar si merece un estudio posterior.
3.- Análisis.- Debe analizarse si la idea elegida puede representar negocio. Para ello, el promotor debe:
    a).- Identificar las características del producto o servicio.
    b).- Estimar la demanda dentro del mercado elegido y la posibilidad de ganancia a obtener.
    c).- Establecer un programa para desarrollar el producto o servicio en cuestión.
    A la vista del resultado, debe tomarse la decisión de si se continúa o no con el proceso.
4.- Desarrollo.- La idea teórica debe convertirse en un producto físico. Se preparará por tanto un prototipo o maqueta. En el primer caso, se pueden fabricar pequeñas cantidades-muestra.
5.- Mercado de prueba.- Para asegurarse la posibilidad de un programa posterior a gran escala, se hacen pruebas sobre el uso del producto, y otros experimentos comerciales en áreas geográficamente limitadas.
En esta etapa, el diseño y la producción pueden ser ajustadas como resultado de dichas pruebas, así como tomar una decisión final sobre sí se debe o no comercializar el producto o implantar el servicio.
6.- Comercialización.- Finalmente, se confeccionan programas de producción y comercialización y después se lanza el producto o servicio al mercado.
 
9. Ideas para autoemplearse.             
                                                           
Una de las causas por las cuales no se crean negocios en número suficiente puede ser la falta de ideas comerciales, o bien si éstas existen, lo que falla es el equipo adecuado de personas capaces de llevarlas a cabo.
 
Hoy día está muy en boga la promoción de empresarios. No es muy difícil encontrarnos eslóganes publicitarios que incitan a ser uno de ellos, así, es fácil leer en la prensa diaria textos tales como: "Empresario, ¿y por qué no tú?".
 
Estamos viviendo una auténtica crisis de "vocaciones empresariales". A pesar de que todo el mundo sabe que el proceso de crecimiento industrial está en manos de los empresarios, sobre todo de aquéllos que se han hecho a sí mismos, la iniciativa empresarial atraviesa por una etapa de crisis fundamental.
 
Prueba de esta crisis es que no es una sola persona quien asume el papel de empresario, sino que de forma conjunta, un grupo de trabajadores se convierten en empresarios colectivos al mundo de agrupaciones cooperativistas o sociedades anónimas laborales. E incluso grupos de parados constituyen este tipo de sociedades con las indemnizaciones recibidas del desempleo como forma de capitalizar esas prestaciones. De forma general, podemos decir que estos empresarios son empresarios coyunturales, es decir la fuerza de la circunstancia es quien obliga a formar esta nueva empresa, compresa, que en principio, está llamada al fracaso al menos su viabilidad es dudosa.
 
Pero sólo el transcurso del tiempo nos dará la respuesta a esa posible o imposible viabilidad. Se requiere por lo tanto un programa de apoyo a los nuevos empresarios que tengan en cuenta estas circunstancias y se adecue perfectamente para cumplir sus fines.
 
Las dificultades para que los jóvenes encuentren su primer puesto de trabajo como asalariados inducen a éstos a crear empresas propias como alternativa a ese desempleo. Es, por lo tanto, el cambio de circunstancias el que provoca nuevas soluciones.
 
Si embargo la creación de una empresa no es algo sencillo y asequible. Hay una cantidad de requerimientos legales que hay que cumplir y licencias que tramitar con diferentes administraciones. Lo ideal sería que todo ello se concentrara en un único departamento de la Administración, lo cual permitiría agilizar y simplificar los inicios de esta complicada aventura.
 
10. La elección de la idea.
 
Para llevar a cabo la creación de un negocio necesitaremos partir siempre de una idea que desarrollar. Muchas veces la idea no es del todo nueva, sino que por el contrario viene a mejorar o a completar ideas de empresas que ofrecen determinados productos o servicios.
 
Lo importante es saber qué es lo que queremos hacer y, al mismo tiempo, que hayamos detectado una necesidad en el mercado para introducir o desarrollar nuestro producto o servicio.
 
Muchas veces se nos ocurren ideas sobre negocios que nosotros mismos consideramos irrealizables. No debemos desanimarnos en estos casos, sino, más bien al contrario, debemos tratar de concretar nuestra idea por escrito, de cuantificarla y de analizar su viabilidad.
 
Otras veces nos sorprenderemos cuando nos enteramos del ofrecimiento de un determinado producto o servicio que nosotros, con nuestra formación, podríamos perfectamente ofrecer. Esto debe servirnos de estímulo para adentrarnos en el apasionante mundo de los negocios.
 
En algunas ocasiones la complejidad o el volumen de nuestra idea inicial nos aconsejarán ponernos en contacto con otros profesionales, de la misma o de distinta especialidad a la nuestra, según el caso, que puedan estar interesados en ayudarnos a desarrollar un producto en común.
 
El análisis crítico de las necesidades que se presentan diariamente en nuestra sociedad será la mejor fuente de información en la búsqueda de nueva oportunidades de creación.
 
11. Algunos consejos finales.
 
Es posible que a la hora de tomar la decisión de autoemplearnos, nos encontremos con la disyuntiva de tener in mente más de una idea de negocio y preguntarnos "¿Y ahora, qué idea elijo?... ¿qué criterios empleo en la selección?... ¿qué tipo de actividad me resultará más rentable, o con cual obtendrá mayor éxito?..."
 
Pues bien, la verdad es que resulta un tanto difícil responder con una sola frase a todas esas preguntas, por no decir que imposible. Pero una cosa si es bien cierta: ha de tener claro desde el principio, lo siguiente:
 
ELIJE AQUELLA IDEA...
 
·        que te resulte más atractiva, más apasionante.
·        sobre cuya actividad conozca más, o puedas llegar a obtener más documentación, más datos.
·        que necesites una inversión económica inicial acorde con tus propios recursos.
·        que puedas desarrollarla inicialmente por sí mismo, sin necesidad de recurrir a contratar personal asalariado.
·        que consideres tiene "un hueco" en el mercado que elijas, bien sea local, comarca, provincial o nacional.
·        que, pensando en el futuro, pueda continuar desarrollando otra persona de tu entorno familiar, o de amistades más cercanas, cuando tu faltes por razones de enfermedad, accidente o fallecimiento.
 
          NO ELIJAS UNA IDEA CUYO DESA-RROLLO...
 
·        no te provoque verdadero entusiasmo e interés.
·        desconozcas casi por completo.
·        te obligue a utilizar un crédito bancario.
 
          POR TODO ELLO, Y COMO CON-CLUSION FINAL:
 
·        NO al negocio sólo por el dinero que le pueda reportar.
·        NO a la idea que desconozca.
·        NO a los créditos iniciales.
·        NO a la contratación inicial de personal asalariado.
·        NO a la aventura empresarial sólo por afán de aventura.
 
ASOCIACIÓN DE EMPRENDEDORES EM+40
 
Nuestra Asociación PM-40 Asturias está promoviendo la Asociación de Emprende-dores EM+40, a través de la cual desea canalizar las inquietudes, ideas y proyectos de todas aquellas personas que posean vocación emprendedora y sientan la necesidad de compartir sus problemas, éxitos y fracasos con quienes tengan los mismos ideales.
 
 
Avilés
C⁄ Dr. Graiño, 29 Enlo oficina 4 33400 , Tlf.- 985560255
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